jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Cuál es la diferencia entre timidez, introversión y alta sensibilidad?

En el terreno del temperamento y de la personalidad, existen muchas categorizaciones y modelos que intentan dar cuenta de las diferentes características que tenemos los humanos. A esto se agrega que los términos y los conceptos que se emplean en estas descripciones no siempre son definidos de igual manera por los distintos autores e investigadores. En consecuencia, este resulta un terreno muy complejo que ha sido abordado desde dispares criterios y puntos de vista a lo largo de la historia. Se han creado así muchos mapas diferentes en el intento de organizar el conocimiento de tan vasto territorio.

Teniendo en cuenta que cualquier definición, descripción o clasificación es relativa intentaré, no obstante, clarificar algunos de los conceptos que habitualmente se utilizan al hablar de personas altamente sensibles.

Para empezar, quiero mencionar que timidez, introversión y alta sensibilidad son características diferentes y que no las encontramos siempre juntas ni presentes en una misma persona. De esta manera, una persona puede ser altamente sensible y no ser ni tímida ni introvertida; y, a su vez, una persona tímida puede no ser altamente sensible, como así también una persona introvertida puede no ser altamente sensible.

¿Qué es la alta sensibilidad?
La alta sensibilidad es un temperamento. El temperamento es la manera de ser y la forma natural de reaccionar; es, además, constitucional, o sea que viene con uno de fábrica y no es algo aprendido ni voluntario.

Algunos estudiosos sostienen que el temperamento no se puede cambiar, mientras que otros aseguran que con un adecuado entrenamiento puede ser transformado.
Cuando se habla de temperamento altamente sensible, se está aludiendo a la alta sensibilidad del sistema nervioso. Las personas de este temperamento tienen una percepción fina y detallada de los estímulos externos e internos, y esto las lleva muchas veces a sentirse abrumadas. (Ver: “Las personas altamente sensibles” http://www.centrohuna.com.ar/personas_altamente_sensibles.html)

¿Qué es la Introversión?
Carl Gustav Jung introdujo los conceptos de “introversión” y de “extroversión” para referirse a dos tipos de personalidades diferentes. Lo que distingue a cada tipo es su manera de focalizar la atención: los extrovertidos prestan más atención al mundo externo, mientras que los introvertidos prestan más atención al mundo interno.

En consecuencia, los introvertidos son más introspectivos, es decir, reflexionan más sobre sus procesos internos, y están más conscientes de sus propios pensamientos y sentimientos.
Los extrovertidos, en cambio, concentran su interés en lo que ocurre en el entorno, prestan más atención al mundo exterior o, dicho de otra manera, a lo que ocurre “afuera” de ellos.
Unos miran más hacia adentro y otros más hacia afuera. En este sentido, me parece necesario aclarar que mirar más hacia adentro no quiere decir ser más egocéntricos o egoístas. El egocentrismo tiene que ver con otra cosa, con la no consideración del otro y no con el rasgo de introversión, de manera que hay personas egocéntricas introvertidas y las hay también extrovertidas.

Actualmente, algunos estudiosos toman en cuenta otro organizador para hablar de la introversión y de la extroversión, y no se atienen a la definición de C. G. Jung. En lugar de tomar en cuenta el foco de atención (como él proponía), toman en cuenta el tipo de comunicación y de sociabilidad. Describen entonces a los extrovertidos como personas sociables y espontáneas, y a las introvertidas como personas medidas en su comunicación, y menos sociables o más solitarias.
C.G.Jung consideraba a estos rasgos (introvertido-extrovertido) como características de la personalidad, y no (hasta donde llega mi conocimiento) como rasgos del temperamento.

La personalidad, para decirlo muy brevemente, es el conjunto de características personales que se van construyendo y modificando a lo largo de toda la vida, a través de las sucesivas experiencias, de las interacciones sociales y de las circunstancias que nos toca vivir. En algún sentido sería entonces más maleable, más modificable que el temperamento y, al mismo tiempo, más compleja porque está constituida por muchos rasgos (introversión-extroversión es sólo uno de los rasgos que podemos tener en cuenta para comprender la personalidad).

No obstante, es interesante mencionar (y espero que esto no agregue más confusión al tema) que algunos estudiosos consideran a la introversión-extroversión como un rasgo del temperamento y no de la personalidad. Lo importante de esta diferenciación estriba en que, si fuera un rasgo del temperamento, sería más constitutivo y por lo tanto más difícil de modificar.

¿Qué es la timidez?
La timidez es una sensación de inseguridad o de vergüenza en situaciones sociales, que generalmente lleva a que la persona se inhiba en su conducta, se retraiga o bien que evite ciertas interacciones.
La timidez puede ser ocasional, o sea, puede presentarse sólo en determinadas situaciones o frente a ciertas personas, o bien puede constituir un rasgo de la personalidad. Hablamos entonces de una persona tímida, cuando este rasgo aparece de manera muy frecuente en sus interacciones con los demás.

La timidez es una forma particular de responder al temor a ser criticado o rechazado por los demás. Las personas tímidas suelen sentirse inadecuadas e inseguras, y esto las lleva a restringirse o inhibirse en su comunicación y comportamiento.

Combinatoria de rasgos
Como anticipamos al comienzo, muchas de las personas altamente sensibles son a su vez introvertidas, pero también hay personas altamente sensibles que son extrovertidas.
Algunas personas altamente sensibles son tímidas y otras no tanto. Encontramos también a algunas extrovertidas que son tímidas en algunas circunstancias. Asimismo, algunas que comparten las tres características son a su vez altamente sensibles, tímidas e introvertidas.

Aunque sea un tema complejo, espero que esta breve síntesis pueda contribuir a despejar algunas dudas que surgen frecuentemente en relación con las características que tienen las personas de alta sensibilidad.
En mi experiencia, identificar nuestras características personales es un paso importante en el camino del autoconocimiento. Ponerle un nombre a nuestros rasgos habituales puede ser útil, sobre todo si no lo hacemos con la intención de “etiquetarnos”, sino de conocer nuestra forma presente de funcionar, ya que identificar una característica o modalidad puede ser el primer paso para aceptarla o para transformarla.

Desde mi punto de vista, aun cuando las características de temperamento sean difíciles de modificar desde la raíz, podemos aprender a encauzar nuestras reacciones internas y externas, de manera que sea posible transformarnos para florecer.  
Lic. Eugenia Lerner 



jueves, 9 de julio de 2015

Alta sensibilidad: ¿padecimiento o privilegio?

Elaine Aron escribió un libro esclarecedor sobre la alta sensibilidad que, en español, se titula El don de la sensibilidad. Ya que adhiero a lo que postula este libro, muchas personas me preguntan, por un lado, cómo es que esta característica puede ser un don cuando, en realidad, ser muy  sensible trae aparejados muchos inconvenientes y padecimientos.

Por otro lado, y casi en el sentido opuesto, algunas personas consideran que la alta sensibilidad es un privilegio. En algunos textos y notas de divulgación, no sólo se enaltece este rasgo, sino que incluso se da a entender que aquellos que lo poseen, al ser más empáticos y comprensivos, son mejores seres humanos.

Desde mi punto de vista, el don de la sensibilidad, como cualquier otro don, no nos hace, de por sí, ni mejores ni peores personas. Destacarse en algo es una cosa y ser mejor es otra.
Asimismo, no sólo la alta sensibilidad trae inconvenientes: todos los temperamentos producen algún desbalance. Las personas de temperamento temeroso necesitan, por ejemplo,  lidiar con sus miedos; las de temperamento muy optimista tienen muchas veces dificultades para transitar situaciones tristes y difíciles, mientras que las que son muy valientes o corajudas suelen necesitar incorporar la precaución en sus vidas.

Comprendo que las personas sensibles, abrumadas por sus sensaciones, duden de que la sensibilidad pueda ser un don. Pero lo es: ellas suelen ser intuitivas, empáticas, comprensivas y consideradas.
Respecto de la cuestión del privilegio, pienso que en algún sentido todos los dones pueden serlo, sobre todo cuando los hemos cultivado y los utilizamos de manera apropiada y beneficiosa para nosotros mismos y para los demás. Un don es un regalo, en el sentido de que es una habilidad natural que viene dada, pero para que realmente lo podamos desplegar en nuestra vida, necesitamos desarrollarlo y aprender a aplicarlo.

Quizás, cuando se dice que la alta sensibilidad nos hace mejores personas, lo que se esté buscando es el reconocimiento, la valoración y la comprensión personal y social de este rasgo, que hoy en día no está muy presente en nuestra cultura. Pero desde mi punto de vista, esta no es la forma más apropiada de buscar dicho reconocimiento, porque ¿cuál sería la escala para considerar a un don más o menos privilegiado o valioso que algún otro?

En síntesis, considero que la alta sensibilidad es un don que efectivamente trae inconvenientes, pero −como hemos visto− todos los dones los traen. En mi opinión, todos los dones pueden constituirse en un privilegio, cuando son reconocidos y cultivados, y cuando se los sabe utilizar para beneficio personal y de otras personas; por el contrario pueden transformarse en un padecimiento si no los integramos bien a nuestras vidas.
Lic. Eugenia Lerner